miércoles, 17 de febrero de 2010

Muy bajo Putumayo

De aquel lugar tan vivo y a veces repugnante se huele la vida y la muerte también, en su incesante metabolismo del ciclo de la vida acelerado por mil. A veces bello verdor, de árbol sobre árbol, casi escucho crecer y casi siento crecer la vida sobre mi. Te recuerdo con tu bruma y tu vapor, con tu pegajoso olor, con tus grietas ya sembradas, con la vida al raz, con la muerte al cruzar, simple, sencilla y radical, hambrienta y voraz, actual, materialista, natural y mineral, con la ansiedad de atesorar, con el impulso de gastar, te enamoras pero te niegas a amar. Te quieres o no te quieres, hoy es un día más, a trabajar, a comer y a descansar... Demás de tus limites quiero hablar, son cortos, casi los puedo mirar, del remolino de tu vida interior, es más grande que una nación por las historias allí enterradas, y enterradas se quedarán, ¿quien las quiere echar andar? ... ni una voz logro escuchar, no hablar ni recordar ni lamentar, una vez llorar y luego olvidar y enterrar.

Sonreídos por las calles van, son de la cilindrada tal... suzuki, honda o yamaha... eso no da igual... Más despacio o más lento van, para llegar al mismo lugar, unas cuadras mas aquí, o unas cuadras más allá, a trabajar, comer y luego descansar... o los viernes y sábados a rumbear. Si... me dijiste una vez... que los reales días de la semana son la noche del viernes y sábado, los demás solo son accesorio, relleno al fin ¡¡¡¿pero que manera de pensar es esa?!!! Más luego de pensar, entiendo tu filosofía... sin pensar a tu manera.

En un rincón lo que dejaste fue lo que de ti quedó, hasta que me decida a olvidar y enterrar, y hablaré de ti y de aquel de manera general... puede que no esté aquí, puede... en alguna cárcel puede estar, o enterrado y olvidado en algún lugar... o solo enterrado sin olvidar, o solo olvidado y sin enterrar... en general.. puede estar o no estar. Para llegar a la noche del viernes y sábado sin mayores complicaciones, de pronto tal vez, mejor es que olvidado estés. Me asombra y conmueve tu vampiresa habilidad, tomar, bailar, destrozar, tomar, manejar, tomar, pernoctar, escuchar, hablar, gritar, tocar, sentir y tomar... después tal vez dormir, y mañana desayunar, y no recordar, tal vez olvidar... hasta de pronto actuar.

Interesante esta tarde a la sombra de los pomorrosos, las calles regadas por este "alimento", que chistoso comentario de tu temprana imaginación... y no quiero llorar por lo que que pasa por mi mente con ya poca ingenuidad, y es que no creo en tus cartas y adivinos, ni en tus gitanos, ni en lo que me diga el chamán en la toma del yagé. Más quien soy yo para refutar, yo que me iré... si! me iré!

Llegó el domingo de sancocho y avío, ¡vamonos al río!

Vamos al aeropuerto a pasear, las mismas calles quiero mirar,
¿cuantos han pasado por esta isla continental?
¿cuantos lograron salir?
¿cuantos en tus calles olvidados y enterrados?
¿cuantos volverán?
Más no quiero decir de que color es tu sangre, no quiero dañar con ese color en mi mente tu paisaje, aunque fluye en estas calles, aunque yace en la mente de tus habitantes, aunque es el ingreso de tus mercantes, aunque te hace provocativa y delirante...

En este lugar lo mejor es no saber.

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